Corpus Santoral del Palo Monte Mayombe

EL KIMPÚNGULU CORPUS SANTORAL DEL PALO MONTE MAYOMBE
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En esta extensa obra se hace una descripción detallada de los “mpungu” o santos congos. Dentro del “kimpúngulu” se incluyen los “mpungu wanfuto”, que son aquellos espíritus de los antepasados que llegan a convertirse en “mpungu” congos criollos; analizándose además cómo se desarrolla el proceso de transformación de “kinyula nfuiri ntoto” o espíritu difunto de un antepasado en “mpungu” o santo congo. Por último, se ha considerado que no podía hablarse del “kimpúngulu” sin tratar en qué consiste verdaderamente el sincretismo en el Palo Monte Mayombe, Para ello, se hace un análisis desde tres perspectivas; la apropiación de determinados objetos de la liturgia católica; la supresión de la distancia espacial con respecto al catolicismo; y finalmente, el establecimiento de determinadas analogías entre los santos católicos y los “mpungu”.

Uno de los mitos congos del Palo Monte Mayombe señala que Tibisia-Nsambia bisa kuna muna-nsulu (trad. lit. Dios Todopoderoso que está en el cielo) decidió ir a la tierra para imponer su autoridad divina y restablecer el orden, ya que este había sido quebrantado por los seres humanos. Para ello, quiso convertirse en Mpungu-Nsambia bisa kuna muna-ntoto (trad. lit. Santo Dios que está en la tierra); esto es, en «mpungu».

Una vez que Nsambia restableció el orden en el mundo e impuso su autoridad, decidió regresar al cielo junto a Tibisia-Nsambia bisa kuna muna-nsulu, reuniéndose así la Primera y la Segunda Persona Divina de Nsambia (Dios); y por otra parte, Mpungu-Nsambia bisa kuna muna-nsaso (trad. lit. Santo Dios que está en todas las partes), Su Espíritu o Voluntad creadora y conservadora de su Creación (la «Nfinda» o universo), permaneció en todas las partes como la Tercera Persona Divina, para asegurar el orden universal contra el caos.

Sin embargo, cuando Mpungu-Nsambia bisa kuna muna-ntoto, también llamado Nsambia-ntoto (trad. lit. Dios en la tierra), decidió volver al cielo (en congo, «nsulu»), estableció una jerarquía y asignó un dominio concreto a cada uno de los «mpungu» o santos congos que Él había creado, de tal forma que todo cuanto existe en la «Nfinda» está regido por un «mpungu» concreto; por ejemplo, una piedra, una hierba, un árbol, el mar, una montaña, una persona, o un difunto; todo en definitiva.

Nsambia (Dios) está por encima de los «mpungu» y de todo cuanto existe en la «Nfinda» o universo. Por otra parte, aunque Nsambia no recibe realmente un culto específico (tal como ocurre con los «mpungu», los «kinyula nfuiri-ntoto» y los «nfuiri-ntoto»), los nganguleros al comienzo de todos los rituales y de muchos rezos congos recitan la siguiente fórmula1: «Primero Nsambia que todas las cosas, Nsambia arriba, Nsambia abajo, Nsambia a los cuatro costados».

1 Lydia Cabrera (1979:127) señala la misma fórmula ritual de la siguiente manera: «Primero Sambia que tó las cosas. Sambia arriba, Sambia abajo».